Púshkar, una pequeña ciudad india, con templos brahmanes y una gran fiesta de barriletes en las terrazas

Púshkar, una pequeña ciudad india, con templos brahmanes y una gran fiesta de barriletes en las terrazas

Púshkar es una pequeña ciudad del Rajastán, mucho más tranquila que otras del noroeste de India, con templos brahmanes, aguas sagradas y sin las bocinas de los riskchows -el transporte de pasajeros tradicional en esa zona de Asia- ni los comerciantes amantes del regateo. 

La ciudad, asentada a orillas del Lago de Púshkar, es una de las más antiguas de India, uno de los cinco lugares sagrados de peregrinaje de los devotos del hinduísmo y está entre los destinos más frecuentados por los turistas extranjeros en su ruta por el Rajastán.

Si bien la fecha de su fundación es desconocida, según la leyenda hinduísta se la asocia con el dios Brahma.

El lago de Púshkar, con sus 52 ghats (escalinatas rituales), acoge a los peregrinos que se sumergen en él para bañarse en sus aguas sagradas.

La ciudad acoge infinidad de templos, la mayoría reconstruidos, puesto que muchos fueron destruidos por los musulmanes durante las conquistas del territorio.

Sin embargo, son tres los de mayor relevancia, cada uno sobre la cumbre de los montes más importantes, y de ellos el más famoso es el Templo de Brahma, que data del siglo XIV y es uno de los pocos dedicados a esta deidad no sólo en el Rajastán, sino en todo el mundo.

En Púshkar se encuentra el Templo de Brahma, que data del siglo XIV y es uno de los pocos dedicados a esta deidad no sólo en el Rajastán, sino en todo el mundo

 También se encuentra el famoso templo de Jeemata, cuidado por los parásara bráhmanas -miembros de la casta más importante de las cuatro sacerdotales existentes- durante los últimos mil años.

Para quien quiera visitar el Rajastán, lo recomendable es, indudablemente, hacerlo entre noviembre y enero, en pleno invierno, porque en ese estado el calor es siempre abrasador, oscila entre los 23 y 30 grados, mientras que en verano llega a temperaturas de entre 40 y hasta 50 grados centígrados.

Las viviendas están en la olla de la ciudad, rodeada de un cordón montañoso de baja altura y, en su centro, se encuentra el lago donde confluyen los peregrinos.

Característico de la zona es su clima seco, por lo que por la noche refresca bastante, pero no lo suficiente como para pasarla mal, y al mediodía las temperaturas llegan a las de verano en Argentina, sobre todo con las caminatas y subidas.

También se recomienda evitar los meses de julio y agosto, ya que es la estación de los monzones, y esta recomendación se aplica para todo el norte de India y Asia.

A mediados de enero se puede disfrutar de una tradicional celebración en la que los niños, entre las 5 y las 17 del día siguiente, remontan barriletes desde las terrazas de sus casas.

Esta celebración, que se lleva a cabo desde hace muchísimos años en Púshkar y en todo el Rajastán, convierte al cielo en un escenario bello y lleno de magia.

Mientras, los adultos hacen pakoras (verduras fritas rebosadas con harina de garbanzo) de vegetales, de papa y de paneer (queso local) en las calles y las reparten a los visitantes y curiosos.

De este modo, todo el pueblo se reúne en las calles, en especial en las zonas de los bazares, mientras otros tocan música, el resto baila, los visitantes degustan las comidas típicas, el cielo se plaga de barriletes y las mujeres desfilan por las calles.

Como cada familia, según su casta, tiene su color de sari -lienzo de seda ligera que se enrolla al cuerpo y funciona como un vestido y es atuendo femenino tradicional en India, Pakistán e Irán- las calles se inundan con una marea de sedas bermellón, amarillo, azul, verde y naranja.

Al caer la noche, las calles siguen vivas, las cometas no descansan, el cielo se ilumina en forma intermitente con fuegos artificiales y la música continúa sonando hasta el alba del día siguiente.

TELAM | www.TURISMO.r.com.ar

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